Somos el equipo de Otto. Del fondo de la nevera sale un alimento que caducó hace mucho. Ni siquiera recordabas haberlo comprado. Nosotros mismos lo hemos vivido muchas veces. Dejar que algo se caduque no es cuestión de ser descuidado: hay una razón estructural, y es que los alimentos dejan de estar a la vista. En este artículo desmontamos por qué pasa y cómo montar un sistema para que no vuelva a pasar.
La caducidad ocurre porque el alimento "deja de verse"
En cuanto un alimento queda empujado al fondo de la nevera, olvidas que existe. La memoria humana no está hecha para retener lo que no entra por los ojos. Y recordar la fecha de compra y de caducidad de cada cosa, una por una, es sencillamente imposible. Mientras no veas "qué tienes" y "hasta cuándo usarlo", por mucho empeño que pongas, la caducidad se repetirá.
Por eso la dirección de la solución está clara. No se trata de obligarte a memorizar a fuerza de voluntad, sino de mantener los alimentos y sus fechas siempre a la vista. Y de tener un sistema que te avise por su cuenta cuando una fecha se acerque.
Por qué no duran las notas a mano ni los papeles pegados
Pegar un papel en la nevera o apuntar en un cuaderno funciona los primeros días. Pero con cada compra hay que añadir, y al usar algo hay que tacharlo: ese trabajo de actualización pesa y casi nunca se mantiene. Y en el supermercado no puedes consultarlo. Al final vuelves al "más o menos me acuerdo" y algo se vuelve a estropear al fondo. Tras probar de todo, llegamos a una conclusión: si el sistema no es ligero de actualizar y consultable en cualquier sitio, no aguanta.
Registra los alimentos y sus fechas para tenerlos a la vista
En Otto registras como inventario los alimentos que compras. Al escribir el nombre y elegir el lugar de conservación (nevera, congelador o despensa), se te sugiere automáticamente una fecha de caducidad orientativa, así que no tienes que buscar e introducir la fecha cada vez (no es reconocimiento por IA ni por cámara, sino una sugerencia desde una base de datos integrada). Por supuesto, puedes ajustar la fecha a mano.
Los alimentos registrados se ordenan por caducidad más próxima, así que ves de un vistazo "lo siguiente que deberías usar". Sin abrir la nevera ni rebuscar al fondo, consultas tu inventario desde el móvil. Esa es la base para no volver a olvidarte y dejar que algo se estropee.
Entérate con un aviso cuando la fecha se acerque
Con tenerlo a la vista no basta: hay días en que olvidas mirar. Por eso Otto te avisa de los alimentos cuya fecha se acerca. Como te dice "esto caduca mañana" por su cuenta, surge el empujón para terminarlo. Puedes incluso armar el menú del fin de semana empezando por los alimentos más próximos a caducar.
La gran diferencia con el papel pegado es que lo consultas también fuera de casa y que el aviso llega solo. Si revisas el inventario mientras compras, también reduces las compras duplicadas. Los alimentos que agotas pueden pasar a la lista de la compra, así que el ciclo inventario → consumo → reposición no se rompe.
La clave para no dejar caducar nada no es la memoria, sino el sistema. Mantén los alimentos y sus fechas a la vista, y entérate con un aviso cuando se acerquen. Cuanto más a menudo se te haya estropeado la comida, más efecto tendrá este sistema tan obvio.
Otto
Gestiona juntos tus alimentos y sus fechas de caducidad: gestor de caducidad + lista de la compra. Te avisa cuando la fecha se acerca. También puedes compartir en familia. Gratis para empezar.
Preguntas frecuentes
Por más que lo intento, siempre se me caduca algo.
La causa suele ser que el alimento deja de estar a la vista. En vez de memorizar a fuerza de voluntad, mantén el inventario y las fechas a la vista y crea un sistema que te avise cuando se acerquen: así es mucho más difícil que se te caduque algo.
Me da pereza buscar e introducir la fecha cada vez.
Otto te sugiere automáticamente una fecha de caducidad orientativa al elegir el nombre del alimento y el lugar de conservación, así que te ahorras buscarla cada vez. También puedes ajustar la fecha a mano.
¿Puedo registrar con código de barras o con la cámara?
Otto usa registro manual (eliges el nombre y el lugar de conservación) más sugerencia automática. No hay reconocimiento por código de barras ni por cámara, pero a cambio el registro es sencillo y sirve para cualquier alimento.
¿Se puede compartir en familia?
Con un código de invitación compartes el inventario y la lista de la compra con tu familia o tu pareja. Como cualquiera que vaya a comprar ve el mismo inventario, se reducen las compras duplicadas y las caducidades.