Somos el equipo de Otto. La fecha de caducidad casi nunca se nos pasa por la cabeza en el momento justo. Te acuerdas cuando abres la nevera con prisa, o peor, cuando ya ha pasado. El problema no es que se nos olvide, sino que nada nos avisa en el momento en que todavía se puede hacer algo. En este artículo contamos cómo montamos en Otto el aviso que llega antes de que la comida se eche a perder.
El problema no es olvidarse, sino que nada te avisa a tiempo
Pegar una nota en la puerta de la nevera o anotar las fechas en un papel parece una solución, pero solo sirve si estás delante y miras. En el súper, esa nota se queda en casa. Y aunque la tengas a la vista, el ojo se acostumbra y deja de leerla. Para cuando reparas en ello, el yogur del fondo ya está fuera de fecha.
Lo que de verdad cambia las cosas no es apuntar mejor, sino que algo te busque a ti. Un aviso que llega cuando la fecha se acerca te alcanza estés donde estés, y convierte un dato que tenías olvidado en una decisión: hoy toca usar esto.
Registra el alimento y deja que el aviso llegue solo
En Otto registras lo que compras escribiendo el nombre del alimento y eligiendo el lugar de conservación. Con eso se te sugiere automáticamente una fecha de caducidad orientativa (no es reconocimiento por cámara ni por IA, sino una sugerencia desde una base de datos integrada; la fecha se ajusta a mano). No tienes que calcular ni recordar nada: una vez registrado, Otto se encarga de vigilar la fecha por ti.
Cuando una caducidad se acerca, Otto te avisa con una notificación. Ese aviso es justo el empujón que faltaba: aparece en tu teléfono mientras piensas qué cocinar o antes de salir a comprar, no días después de que ya fuera tarde.
El aviso y la lista ordenada por fecha trabajan juntos
Una notificación suelta te dice «esto caduca pronto», pero no qué hacer después. Por eso, en Otto el aviso va de la mano de un inventario ordenado por caducidad más próxima. Cuando recibes el aviso y abres la app, lo que está a punto de caducar ya aparece arriba del todo, así que decides en el acto qué terminar primero.
Esa es la diferencia con la nota pegada en la nevera: el aviso te llega aunque estés fuera, y al abrirlo encuentras la lista que te dice por dónde empezar. Un dato que antes pasaba desapercibido se convierte en la ocasión concreta de usar la comida a tiempo.
No hace falta tener más memoria ni más disciplina. Registra lo que compras, deja que el aviso llegue cuando la fecha se acerca y usa primero lo que sale arriba en la lista. Con eso, descubrir las cosas cuando ya es tarde deja de ser lo habitual.
Otto
Gestiona juntos tus alimentos y sus fechas de caducidad: gestor de caducidad + lista de la compra. Te avisa cuando la fecha se acerca. También puedes compartir en familia. Gratis para empezar.
Preguntas frecuentes
¿Otto me avisa antes de que caduque la comida?
Sí. Cuando registras un alimento, Otto vigila su fecha y te envía una notificación cuando la caducidad se acerca, de modo que recibes el aviso mientras todavía da tiempo a usarlo.
¿En qué se diferencia de apuntar las fechas en un papel?
La nota solo sirve si estás delante y la miras. El aviso de Otto te llega al teléfono aunque estés en el súper o fuera de casa, y al abrir la app encuentras la lista ordenada por caducidad para saber qué usar primero.
¿Tengo que poner yo la fecha de caducidad?
No hace falta calcularla. Al elegir el nombre del alimento y el lugar de conservación se sugiere una fecha orientativa de forma automática, y siempre puedes ajustarla a mano si lo prefieres.
¿Funciona también compartiendo con la familia?
Sí. Con un código de invitación compartís el mismo inventario, así que el aviso de lo que caduca pronto sirve para todos y cualquiera puede encargarse de usarlo a tiempo.