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Una vez abierto, ¿hasta cuándo se puede comer? Cómo gestionar la caducidad real

El equipo de Otto · 20 de junio de 2026 · 7 min de lectura

Somos el equipo de Otto. Abres un brik de leche, un bote de nata o un paquete de jamón, los guardas… y a los pocos días ya no sabes si todavía se pueden comer. La fecha impresa en el envase ya no sirve, porque estaba pensada para el producto sin abrir. Este desfase entre la fecha del envase y la caducidad real tras abrir es justo donde más comida se nos estropea. En este artículo vemos cómo hacer visible esa caducidad real.

La fecha del envase deja de valer al abrirlo

La fecha de caducidad o de consumo preferente que viene impresa asume que el producto sigue cerrado. En cuanto lo abres, el alimento entra en contacto con el aire y empieza a perder calidad mucho más rápido, así que el plazo real se acorta de golpe. El problema es que ese nuevo plazo no está escrito en ninguna parte: te queda en la cabeza, y la cabeza se olvida. Por eso lo abierto es lo que más acaba estropeándose sin que te des cuenta.

La solución no es memorizar mejor, sino dejar de confiar en la memoria. Cuando abres algo, decide hasta cuándo te lo vas a comer y anótalo en un sitio donde lo vayas a ver. Así la caducidad real deja de vivir en tu cabeza y pasa a estar a la vista.

Ajusta la fecha al abrir y registra la caducidad real

En Otto, al registrar un alimento escribes el nombre y eliges el lugar de conservación, y se te sugiere automáticamente una fecha de caducidad orientativa (no es reconocimiento por IA ni por cámara, sino una sugerencia desde una base de datos integrada). Lo importante para los alimentos abiertos es que esa fecha se puede ajustar a mano: cuando abres algo, la adelantas al plazo en el que de verdad te lo vas a terminar.

Una nata que abres hoy y que conviene gastar en dos o tres días, una salsa que aguanta una semana en la nevera: pones esa fecha real y el alimento queda registrado con su plazo verdadero, no con el del envase sin abrir.

Pantalla de registro de alimentos de Otto

Consume por orden de fecha y reaprovecha lo que repites

Pantalla de historial y nuevo registro de Otto

Con la caducidad real registrada, los alimentos abiertos suben solos a lo más alto del inventario, porque la lista se ordena por fecha más próxima. Lo que acabas de abrir aparece justo donde no se te puede pasar, y cuando la fecha se acerca Otto te avisa para que lo termines a tiempo.

Como hay alimentos que abres una y otra vez (la misma leche, la misma salsa), Otto recuerda lo que ya has registrado y la próxima vez lo vuelves a dar de alta con un toque, ajustando solo la fecha. Registrar lo abierto deja de ser un engorro y se convierte en un gesto de un segundo.

Para lo abierto, la fecha del envase es solo un punto de partida. Ajusta la caducidad real al abrir, déjala a la vista y consume por orden de fecha. Así dejas de tirar a medias lo que ya habías empezado.

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Preguntas frecuentes

¿Otto sabe la caducidad después de abrir un alimento?

La sugerencia automática parte del producto sin abrir, así que para lo abierto conviene ajustar la fecha a mano al plazo en que de verdad vas a terminarlo. Una vez registrada, ese alimento se ordena solo por su fecha real.

¿Qué fecha pongo cuando abro algo?

La que tú estimes para consumirlo con seguridad y buena calidad: unos días para lácteos y cremas abiertos, algo más para salsas o conservas en la nevera. Lo importante es dejarla escrita para no fiarlo a la memoria.

¿Tengo que volver a teclear todo cada vez que abro lo mismo?

No. Otto recuerda los alimentos que ya has registrado, así que los repites con un toque y solo ajustas la fecha. Registrar lo que abres a menudo se vuelve cuestión de segundos.

¿Me avisará cuando se acerque la fecha de lo abierto?

Sí. Otto te avisa de los alimentos cuya fecha se acerca, también de los que has ajustado al abrirlos, para que los termines antes de que se estropeen.

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