Somos el equipo de Otto. Cuando los dos trabajáis, entre semana el día se va volando: llegáis tarde, cocináis con prisa y el control de la nevera queda para «el finde». Pero el fin de semana también está lleno, y mientras tanto algo se estropea al fondo. No es desorden, es que no hay un momento para sentarse a revisar el inventario. En este artículo contamos cómo montar algo que funcione sin ese momento.
Entre semana no hay tiempo para llevar la cuenta
El típico desperdicio en casas de doble ingreso no nace de comprar mucho, sino de que nadie tiene un hueco para mirar qué hay antes de que caduque. Comprasteis verdura el sábado con buena intención y el jueves ya está pasada porque la semana no dio para usarla. Y la compra se duplica porque uno pasa por el súper sin saber lo que el otro trajo ayer. El problema es que la información del inventario no se mueve sin esfuerzo manual, y ese esfuerzo no cabe en una semana laboral.
Por eso, al diseñar Otto, nos centramos en que el ciclo se mantuviera con el mínimo de trabajo: registrar rápido, compartir entre los dos y que el aviso haga de recordatorio en lugar de vuestra cabeza.
Compartid la lista y pasad lo agotado a la compra
En Otto compartís el inventario y la lista de la compra con un código de invitación. Es compartición en tiempo real sobre una base local-first, así que cada uno usa la app a su velocidad en el móvil y todo se sincroniza en silencio por detrás. Cuando agotáis algo, lo deslizáis a la lista de la compra: así lo que falta se anota en el momento, no «cuando tengamos un rato».
El que salga antes del trabajo abre la lista compartida y compra de camino. No hace falta cuadrar agendas para hacer «la compra de la semana» todos juntos: la compra se reparte sola entre quien pueda. Ese reparto es justo lo que necesita una semana sin huecos.
Que el aviso vigile las fechas por vosotros
Al registrar, escribes el nombre del alimento y eliges el lugar de conservación y se sugiere automáticamente una fecha de caducidad orientativa desde una base de datos integrada (no es cámara ni IA; la fecha es ajustable a mano). El inventario se ordena por caducidad más próxima, así que de un vistazo veis qué usar primero, incluso con cinco minutos antes de cocinar.
Y cuando una fecha se acerca, Otto avisa. Ese aviso es el que sustituye al «momento de revisar» que no tenéis: en vez de descubrir lo caducado el domingo, os enteráis el martes de que algo conviene usar ya. Mirando el inventario también podéis decidir entre los dos qué cocinar empezando por lo más próximo a caducar, sin generar nada automático: simplemente lo veis y elegís.
Cuando los dos trabajáis, lo que salva la nevera no es más disciplina, sino repartir la compra y dejar que el aviso recuerde por vosotros. Con el inventario compartido y la lista conectada, el ciclo gira incluso en las semanas más liadas.
Otto
Gestiona juntos tus alimentos y sus fechas de caducidad: gestor de caducidad + lista de la compra. Te avisa cuando la fecha se acerca. También puedes compartir en familia. Gratis para empezar.
Preguntas frecuentes
Entre semana no tengo tiempo de controlar nada.
Por eso Otto deja que el aviso vigile las fechas. En lugar de buscar un rato para revisar, te enteras cuando algo está a punto de caducar y lo usas a tiempo. El registro y el paso a la compra son cuestión de segundos.
¿Tenemos que hacer la compra juntos?
No. Como la lista está compartida en tiempo real, quien salga antes del trabajo compra de camino mirando la misma lista. La compra se reparte sola entre quien pueda ese día.
¿Lo agotado pasa solo a la lista de la compra?
Cuando agotas un alimento, lo deslizas a la lista de la compra. Así lo que falta queda anotado en el momento y el ciclo inventario → consumo → reposición no se rompe.
¿Otto propone el menú con lo que caduca pronto?
Otto no genera menús automáticamente. Lo que hace es ordenar el inventario por caducidad más próxima para que vosotros veáis qué usar primero y decidáis qué cocinar a partir de eso.