Somos el equipo de Flips. Creamos una app de fichas que te muestra cada palabra justo antes de que la olvides. Mucha gente nos escribe diciendo lo mismo: «Estudio mucho, pero en el examen no me sale». Casi siempre el problema no es la cantidad de esfuerzo, sino el método.
Hay unos cuantos hábitos que parecen estudiar pero que, en realidad, solo dejan la sensación de haberlo aprendido. En este artículo repasamos esos fallos comunes y cómo corregirlos. Si te reconoces en alguno, es buena señal: es justo lo que conviene cambiar.
Leer y mirar sin recordar
El fallo más extendido es limitarse a leer y mirar. Pasas la vista por la palabra y su significado una y otra vez y, como cada vez te resulta más familiar, crees que ya te lo sabes. Pero esa familiaridad no es lo mismo que poder recuperar la respuesta cuando la necesitas. Tapar la respuesta y destaparla enseguida cae en la misma trampa: te quedas en reconocer.
La corrección es simple: antes de mirar la respuesta, esfuérzate por sacarla tú de la cabeza. Ese «recuerdo activo» (intentar recuperar y luego comprobar) es lo que de verdad fija. Aunque falles, el intento ya refuerza la memoria, así que no pasa nada por equivocarse.
Empollar de un tirón y no repasar
Otro clásico es concentrar todo el estudio en un solo día. Meterte muchísimas palabras la noche antes puede servir para el día siguiente, pero la curva del olvido es implacable: en pocos días la mayor parte se desvanece. Lo que aprendes de golpe se va de golpe.
El reverso de este fallo es no repasar nunca. Aprender una palabra una sola vez y no volver a verla es la receta perfecta para olvidarla. Lo que fija el recuerdo no es la primera vez, sino las veces que vuelves a recordarlo a lo largo del tiempo. Por eso repartir el estudio y repasar de forma espaciada gana siempre a empollar.
Repasar todo por igual y olvidar lo difícil
También es habitual repasar todas las palabras al mismo ritmo. Dedicar el mismo tiempo a las que ya dominas y a las que se te resisten es un desperdicio: gastas energía en lo que ya sabes y no te queda para lo que de verdad falla. Lo eficiente es invertir más en las palabras difíciles y menos en las fáciles.
Lo bueno es que todos estos fallos se corrigen con dos ideas: recordar de forma activa y repasar en el momento justo, con más foco en lo difícil. Gestionar eso a mano para muchas palabras es inviable, y por eso creamos Flips. Usa la curva del olvido de Ebbinghaus para calcular cuándo vuelve cada palabra; las que fallas regresan antes y las que aciertas se espacian. Respondes con recuerdo activo en el modo Tarjeta o en el modo Cuestionario. Gratis para empezar en iOS y Android.
Olvidar no es culpa tuya, pero sí lo es seguir con un método que no fija. Cambia a recordar de forma activa y repasar a tiempo: nos encantaría que Flips se encargara de la parte más pesada.
Flips
La app de fichas que aparece antes de que olvides. La curva del olvido gestiona los repasos automáticamente. Gratis para empezar.
Más información sobre FlipsPreguntas frecuentes
¿Por qué solo leer no me hace memorizar?
Porque leer y mirar repetidas veces genera familiaridad, y esa familiaridad se confunde con saberlo. Pero en el examen tienes que recuperar la respuesta, no reconocerla. Hay que recordar de forma activa: intentar sacarla de la cabeza antes de mirar.
¿Por qué empollar de un tirón no funciona?
Porque lo que aprendes de golpe se olvida de golpe. La curva del olvido hace que, en pocos días, la mayor parte se desvanezca. Lo que fija el recuerdo es repasar de forma repartida en el tiempo, no concentrarlo todo en un día.
¿Está mal repasar todas las palabras por igual?
Es ineficiente. Dedicar el mismo tiempo a lo que ya dominas y a lo que fallas malgasta energía. Conviene invertir más en las palabras difíciles y menos en las fáciles, para que el esfuerzo vaya donde de verdad hace falta.
¿Cómo corrijo todos estos fallos a la vez?
Con dos ideas: recordar de forma activa y repasar en el momento justo, con más foco en lo difícil. Como gestionarlo a mano para muchas palabras es inviable, una app como Flips lo automatiza con la curva del olvido y el recuerdo activo.