Somos el equipo de Otto. Vuelves del súper y caes en la cuenta de que se te ha olvidado justo lo que más falta hacía. Otras veces, plantado delante de las estanterías, no consigues recordar qué necesitabas. Nosotros también hemos pasado por ahí. Olvidarse de comprar no es cuestión de mala memoria: ocurre porque en el momento de comprar no tienes delante lo que falta. En este artículo explicamos por qué pasa y cómo montar un sistema para acordarte siempre.
Te olvidas porque «lo que falta» no está a la vista al comprar
La idea de comprar leche surge en casa, cuando ves que el cartón está casi vacío. Pero ese momento y el momento de estar en el súper no coinciden. Para cuando llegas a la tienda, la intención ya se ha esfumado. Apuntarlo de cabeza no funciona, y aunque escribas una nota, si luego no la abres es como si no existiera. Mientras lo que falta no aparezca solo justo cuando compras, los olvidos se repetirán por mucho cuidado que pongas.
Por eso la dirección de la solución es clara. No se trata de esforzarte por recordar, sino de que el hueco se registre en el instante en que algo se agota, y de tener esa lista delante mientras compras. Ese es todo el truco para no olvidarte.
Al agotar un alimento, pasa solo a la lista de la compra
En Otto, los alimentos que registras como inventario forman parte de un ciclo. Cuando terminas algo, en lugar de borrarlo sin más lo deslizas a la lista de la compra. Así, en el mismo momento en que notas que falta, queda anotado, sin depender de que te acuerdes más tarde.
Y como la lista vive en el móvil, la llevas siempre encima. En el súper la abres y compruebas de un vistazo qué necesitas. Nada de papeles olvidados en la cocina: lo que falta viaja contigo. Esa es la base para que no se te escape nada.
En familia, todos ven la misma lista
El olvido se complica cuando vivís varias personas. Tú das por hecho que ya hay café, pero alguien lo terminó esta mañana sin avisar. Con un código de invitación, Otto comparte el inventario y la lista de la compra con tu familia o tu pareja, así que cualquiera que vaya a comprar mira exactamente la misma lista.
Quien se da cuenta de que falta algo lo añade, y quien sale a comprar lo ve. Ya no hace falta preguntar por chat qué hay que traer. Como la lista está conectada con el inventario, al comprar también consultas lo que ya tienes en casa y, de paso, evitas comprar dos veces lo mismo.
La clave para no olvidarte de comprar no es la memoria, sino el sistema. Que el hueco se registre al agotar algo y que lleves esa lista delante al comprar. Cuantas más veces se te haya olvidado algo, más se nota este pequeño cambio.
Otto
Gestiona juntos tus alimentos y sus fechas de caducidad: gestor de caducidad + lista de la compra. Te avisa cuando la fecha se acerca. También puedes compartir en familia. Gratis para empezar.
Preguntas frecuentes
Apunto la compra, pero al final no miro la nota.
El problema suele ser que la nota y el momento de comprar están separados. En Otto la lista vive en el móvil que llevas encima, así que la abres en el propio súper. Y al agotar un alimento, pasa solo a la lista, sin que tengas que acordarte de apuntarlo.
Delante de las estanterías no recuerdo qué necesitaba.
Como el hueco se registra en el momento en que algo se agota en casa, no dependes de recordarlo después. En el súper solo abres la lista y compras lo que aparece.
¿Puede ver la lista toda la familia?
Con un código de invitación compartís el inventario y la lista de la compra. Quien se da cuenta de que falta algo lo añade y quien va a comprar lo ve, así que vaya quien vaya, la lista funciona.
¿La lista está conectada con lo que tengo en casa?
Sí. El inventario y la lista de la compra forman un ciclo: al agotar algo pasa a la lista, y al comprarlo vuelve al inventario. Al comprar consultas también lo que ya tienes, así que reduces las compras duplicadas.